25 Feb 2011 09:10 hs
publicado por: JuanPrieto
Me gustaría hacer reformas en casa, pero … ¿qué debo hacer? ¿por dónde debo empezar? ¿qué tengo que tener en cuenta a la hora de pedir presupuestos? … Estas son muchas de las preguntas que todos nos hacemos el día que decidimos reparar el baño, cambiar los azulejos de la cocina, ampliar un dormitorio, etc; y que salvo que seamos profesionales del sector, ninguno sabemos responder.
Pues bien, aquí os dejamos unos pequeños consejos que nos ayudarán a librar esa “ardúa batalla” que es conseguir llevar a buen puerto las obras de reparación de nuestra casa.
Lo primero que debemos tener claro, es qué queremos hacer. Esto es, debemos tener las ideas claras sobre lo que queremos y cuál debe ser el resultado final de la reforma.
Una vez claro, lo que deseamos hacer, debemos asegurarnos que nuestra idea es viable, ya que, por ejemplo, no todas las paredes se pueden derribar, puesto que algunas son muros de carga y son necesarias para la estabilidad estructural de nuestra casa. Por ello, sería conveniente disponer, si es posible, de los planos de la vivienda, con los que además comprobaremos por donde pasan las instalaciones de agua, luz y gas.
Conseguidos o no, los planos originales, sería necesario realizar un plano a escala, para proyectar el estado final de la reforma, y así, antes de dar comienzo a las obras, hacernos una idea de cómo va a ser el resultado de la misma. Estos planos los podemos hacer nosotros mismos, o solicitarlos a un profesional (arquitecto técnico o arquitecto) que además nos asesorará en el proceso de diseño de nuestra reforma.
Realizados los planos, y comprobada la viabilidad de las obras, es la hora de contactar con las empresas de reformas, y solicitar el presupuesto. Es conveniente que, aunque lleve algo más de tiempo, solicitemos al menos tres presupuestos, para poder compararlos y tener más opciones a elegir. Ante esto, debemos tener en cuenta y comprobar lo siguiente :
- Aspectos legales de las empresas :
- Datos identificativos de la empresa (nombre fiscal, dirección, CIF, etc).
- Verificar, si es posible, que la empresa esté al corriente de pago en el seguro de responsabilidad civil, de que justifica los correspondientes TC1 y TC2 de sus trabajadores, y de estar al corriente de pago en la Seguridad Social y Hacienda, puesto que en caso de accidente de algún operario podríamos vernos obligados a pagar algún tipo de indemnización, ya que al contratar el trabajo, nosotros somos los promotores, con las correspondientes responsabilidades subsidiarias.
- Del presupuesto en sí :
- Que se detalle detenidamente todos los trabajos a realizar, y en caso de que el presupuesto incluya mano de obra más materiales, éstos últimos deben estar muy bien detallados (marcas, modelos y colores).
- Que aparezcan tanto los datos fiscales de la empresa como tus datos personales en el presupuesto (dirección, nombre y apellidos).
- Cerrar en lo posible la cuantía del presupuesto al 100%, para evitar más adelante los sobrecostes.
- Que se detalle la fecha de inicio y de finalización de las obras, con las correspondientes penalizaciones en caso de incumplimiento.
- Que se incluya el transporte de los materiales y la retirada de escombros.
- Que incluya las condiciones de pago, incluyéndose un % de retención (en torno al 5 %) del importe de la factura que se abonará una vez que las obras queden perfectamente terminadas según lo acordado.
- Que estén incluidas todas las garantías y responsabilidades de la empresa.
Teniendo ya los presupuestos, podremos saber la cuantía total de las obras, y con ello decidir definitivamente si seguir, o no, con nuestro proyecto.
Si es así, el siguiente paso es solicitar el permiso de obras ante el Ayuntamiento de nuestra ciudad. Aquí, en la oficina técnica municipal, nos informarán de que documentación debemos aportar, sobre todo si las obras a realizar son importantes, para lo que nos requerirán incluso la presentación de un proyecto técnico. Debemos tener en cuenta que hay empresas de reformas que ya incluyen todo esto en sus servicios, algo interesante para aquellos que no disponemos de tiempo para estos trámites.
Una vez obtenida la correspondiente licencia municipal de obras, es hora de comenzar las obras. Para ello, y antes de comenzar, es bueno que :
- Solicitemos factura después de haber realizado el primer pago en la aceptación del presupuesto.
- Informemos a la comunidad de vecinos sobre la reforma, sus plazos y si afecta a zonas comunes o terrazas, ya que es posible que sea necesaria una aprobación unánime por parte de los vecinos.
Comenzadas las obras, es imprescindible visitarlas frecuentemente para verificar que se vayan realizando según lo acordado.
Por último, lo que queda es terminar las obras, que con nuestros consejos esperemos que el resultado final sea el acordado.
17 Feb 2011 08:00 hs
publicado por: JuanPrieto
Una de las opciones que tenemos para poder adquirir una vivienda en estos momentos de crisis financiera (e inmobiliaria) es el alquiler con opción a compra, modalidad que nos permite adquirir una vivienda sin tener que pagar entrada, permitiéndonos transformar la cantidad destinada al pago del alquiler en la cuota mensual para el pago de la compra de su casa.
Las inmobiliarias que deciden poner en marcha esta fórmula nos permiten alquilar una vivienda por un precio no demasiado elevado (de 500 a 800 euros) y, después, en un medio plazo -dos y cinco años- nos plantean la posibilidad de comprarla definitivamente, con la principal ventaja de que del precio total del piso se descontará la cantidad que ya hemos pagado durante el periodo en que hemos estado de alquiler.
Este tipo de financiación no sólo la podemos aplicar a la compra de viviendas de renta libre, pues determinadas comunidades autónomas lo aplican desde hace años para las Viviendas de Protección(VP), siendo algunas de ellas, Andalucía, Cataluña o Madrid.
En el caso de Andalucía, el Plan Andaluz de Vivienda, prevé viviendas de protección de alquiler con opción a compra para jóvenes “mileuristas”. Los beneficiarios de este Plan deben tener una renta anual inferior a 20.000 euros y pueden acceder a la propiedad a los siete años de habitar el inmueble. En este caso concreto se fija una ayuda estatal del 40% del precio del alquiler durante los dos primeros ejercicios, mientras que del segundo al séptimo año existe una ayuda autonómica del 20%. Si pasados siete años el inquilino decide comprar la vivienda, se le computará como pago el 50% de lo abonado hasta entonces.
En los casos de Madrid y Cataluña, sus planes de vivienda prevén que estas viviendas se destinarán a jóvenes empadronados en esas comunidades, menores de 35 años y con ingresos familiares inferiores a 5,5 veces el Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM). Los inquilinos tendrán opción a compra sobre las viviendas transcurrido un periodo de siete años desde la firma del contrato de arrendamiento.
Pero para poder acceder a este tipo de financiación, nos debemos encontrar en las siguientes situaciones :
- Si pertenecemos a los sectores con menos recursos económicos, previa presentación de nuestra nómina.
- Si no podemos acceder a un crédito hipotecario por los cauces tradicionales.
- Si no disponemos de suficientes recursos para pagar la entrada de un piso.
- Si no podemos disfrutar de un trabajo fijo o contrato indefinido.Si somos al mismo tiempo, vendedor y comprador; esto es, si somos propietarios de una vivienda y necesitamos comprar otra, pero aún no hemos vendido la nuestra. En estos casos, es interesante leer nuestro artículo anterior sobre las denominadas “hipoteca cambio de casa”.
14 Feb 2011 05:14 hs
publicado por: JuanPrieto
CONTRACHAPADO, AGLOMERADO O FIBRA … pero … ¿qué es cada cosa?
Vamos al IKEA, o a cualquier otro centro comercial, buscando un estante, y leemos que está formado por baldas de “contrachapado”, “aglomerado” o “fibra”. Pero, realmente sabemos que es cada cosa … .
Con este artículo intentaremos aclararte un poco en qué consiste cada cosa. Antes de nada deciros que todos estos productos son derivados de la madera formados por capas de madera, serrines, virutas, ramas y cortezas, que en su presentación comercial predominan en forma de paneles, y que se empezaron a comercializar debido al elevado coste de la madera, y los problemas que ésta puede acarrear ante cambios de humedad y temperatura; siendo por tanto excelentes alternativas a la madera por su buen precio y gran acabado estético.
- CONTRACHAPADO
Son un buen material que ofrece tanto ligereza como resistencia, aportándonos además una buena conducta frente a los cambios de humedad. Una placa de contrachapado se compone de varias capas de madera siempre en un número impar. Las mismas están encoladas con un proceso de rotación de 90 grados, que sirve para anular los típicos movimientos ante las diferentes condiciones ambientales. Las maderas más utilizadas para su fabricación son pino, haya y álamo, y son destinados tanto a interiores como exteriores, siendo muy utilizados en la fabricación de muebles debido a que son muy resistentes al encolado y a las fijaciones.
- AGLOMERADOS
Es, entre todos, el material más utilizado actualmente en carpintería. Su fabricación se realiza con virutas, ramas, serrines, etc; que se mezclan, encolan y prensan en paneles de diferentes tamaños. Los aglomerados son una excelente forma de reciclar pues aprovecha al máximo los residuos de la madera; utilizándose en parquets, tarimas flotantes, tableros de toda clase y muebles no tan complejos; no siendo aconsejable su uso en exteriores.
- FIBRA
Se trata de tableros elaborados con fibras de madera encoladas y prensadas en procesos mucho más exigentes que los utilizados con los aglomerados. Actualmente podemos encontrar en el mercado dos tipos de paneles de fibra, los de alta densidad (HDF), y los de densidad media (MDF); siendo ambos de gran firmeza y calidad, y destacándose por poderse pintar y lacar ofreciendo con ello resultados similares a la madera original. Los paneles más duros se utilizan en revestimientos, teniendo un uso más versátil, los de densidad media, o siendo éstos últimos recomendables para trabajos de exterior.
7 Feb 2011 08:11 hs
publicado por: JuanPrieto
Os hablamos ahora de una modalidad de hipoteca poco conocida por casi todos nosotros, e incluso me atrevería a decir que por casi la mayoría de los directores de banca. Os hablamos de la hipoteca cambio de casa.
Se trata de una hipoteca por la que podemos adquirir una nueva vivienda, teniendo en venta nuestra actual vivienda, sin tener que esperar a haberla vendido.
Esta modalidad de hipoteca ofrecida sólo por algunas entidades financieras muy concretas nos ofrecen una financiación con unas condiciones verdaderamente interesantes.
El préstamo hipotecario cambio de casa es una hipoteca sobre dos garantías con un cuadro de amortización por el que se paga una cuota similar a la resultante cuando vendamos la casa. Al ser esta cuota tan baja, los primeros años no se paga ni el total de intereses correspondientes, por lo que se acumula capital, debiendo más dinero al banco del que pedimos, hasta que vendamos la casa.
Como todas las modalidades hipotecarias, este tipo de préstamo tiene sus ventajas e inconvenientes, que os resumimos a continuación :
Ventajas
- Podemos adquirir la nueva vivienda de forma inmediata sin tener que esperar a vender la otra. Esto es, si hemos encontrado la casa que buscamos o es un chollo que no podemos dejar escapar, podemos comprarla y no arriesgarnos a que nos la quiten de las manos.
- La cuota resultante es asequible a nuestros ingresos ya que es muy similar a la que pagaremos al vender la casa que tenemos en venta.
Inconvenientes
- Si no logramos vender nuestra actual vivienda, o al final, la tenemos que vender a un precio bastante más bajo al inicialmente estimado, tendríamos que asumir una hipoteca bastante superior a la calculada en un principio.
- Los costes globales de la operación son mayores al caso de vender primero y comprar después, por lo que debemos valorar si nos merece la pena asumirlos.
Os ponemos ahora un ejemplo práctico que nos puede aclarar un poco todo esto :
Imaginemos que actualmente tenemos en venta nuestra vivienda por unos 200.000 euros, con una hipoteca pendiente de unos 100.000 euros.
Pues bien, queremos cambiarnos a otra vivienda con un precio de 250.000 euros. Supongamos que tenemos ahorrados los gastos de compra y los que corresponden al cambio de casa, esto es, los de cancelar nuestra actual hipoteca, y los de constituir la nueva, que incluya la deuda de las dos viviendas, esto es una nueva hipoteca de 350.000 euros.
Con nuestra hipoteca actual, si fuéramos a un banco que nos concediera carencia de capital hasta vender la primera vivienda, la cuota resultante sería de unos 776 euros con los intereses actuales; subiendo hasta los 1.166 euros si el euribor subiera al 3%.
En cambio, si utilizamos la cuota cambio de casa, es como si hubiésemos vendido la primera casa. Esto es, los 2 primeros años pagaríamos el equivalente a la cuota correspondiente a 150.000 euros (350.000 € de las dos hipotecas menos 200.000 € de la venta de la primera), que serían unos 605 euros, subiendo a los 716 euros si el euribor ascendiera al 3%, frente a los 1.166 de la carencia normal, lo que representa una acumulación de capital pendiente de 450 euros mensuales; comprobándose que la diferencia entre carencia y cuota cambio de casa es apreciable cuanto más alto sea el euribor.